
Hace demasiados meses que tus payasadas no provocan mis ganas de reir. No es que ya no me intereses, pero el tiempo de los besos es la hora de dormir. Un dios triste y envidioso nos castigo por probar aquel sabor. El agua apaga el fuego y al ardor el tiempo.Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a acerse daño. Y cada vez peor, y cada vez más rotos, y cada vez más tú, y cada vez más yo, sin rastro de nosotros. Ni inocentes ni culpables, corazones que destroza el temporal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario